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Discusión
En tanto no haya más datos el tratamiento de la Insuficiencia
cardiaca diastólica (ICD) o con función sistólica preservada es
puramente sintomático y etiológico. Es importante el control de
la PA y de la frecuencia cardíaca, así como la regresión de la
hipertrofia ventricular izquierda y el control de la isquemia
miocárdica.

El manejo de la ICD tiene dos objetivos principales, revertir
las consecuencias de la disfunción diastólica (congestión venosa,
intolerancia al ejercicio), eliminar y reducir los factores responsables
de la disfunción diastólica.
Algunos estudios han demostrado un efecto favorable de los betabloqueantes
y los antagonistas del calcio y de la angiotensina sobre los síntomas
y la capacidad funcional de los pacientes con ICD.
El efecto de la digital en pacientes en ritmo sinusal es dudoso;
en casos de isquemia puede ser desfavorable y producir una sobrecarga
de calcio en la diástole.
La disminución de la PA con el uso de inhibidores de la enzima
conversora de la angiotensina (IECA) y calcioantagonistas en pacientes
con cardiopatía hipertensiva es efectiva, mejoría del remodelado
cardíaco al reducir el grosor de la pared y la masa ventricular
y, por lo tanto, ocasionando un aumento de la distensibilidad.
En ciertos pacientes con HVI, el verapamilo ha demostrado mejorar
la relajación ventricular. Los IECA suelen mejorar la relajación
y la distensibilidad en pacientes con disfunción diastólica, independientemente
de la fracción de eyección.
La taquicardia provoca aumento de la demanda miocárdica de oxígeno
y disminuye la perfusión coronaria, en ausencia de enfermedad
coronaria. El control de la frecuencia cardíaca y el mantenimiento
del ritmo sinusal permiten optimizar el llenado ventricular. El
tratamiento con betabloqueantes es efectivo no sólo por estos
mecanismos, sino también por un efecto inhibitorio neurohormonal.
La estimulación crónica por catecolaminas conlleva el desarrollo
de fibrosis intersticial y, por tanto, el uso de los betabloqueantes
a largo plazo resulta en aumento de la distensibilidad.
Entonces el desarrollo de fibrilación auricular, especialmente
si la respuesta ventricular es rápida, puede resultar en edema
e hipotensión, y en algunos casos requerir cardioversión eléctrica
urgente. Los betabloqueantes o calcioantagonistas pueden ser usados
para prevenir la taquicardia o disminuir la frecuencia cardíaca
en pacientes con fallo diastólico.
Se ha asociado el candesartán a una disminución del número de
hospitalizaciones por insuficiencia cardíaca y de muertes de causa
cardíaca, sin disminución del riesgo de ictus, infarto de miocardio
ni de revascularización coronaria.
Si la isquemia miocárdica contribuye al fallo diastólico las técnicas
percutáneas y la cirugía de revascularización estarían indicadas
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