22 de Abril de 2006
 
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Cefalea, palpitaciones y dolor torácico en paciente joven

 
IntroducciónDescripciónExploraciones complementarias
Diagnóstico diferencial
Diagnóstico definitivo

Discusión

Bibliografía

Discusión

Los feocromocitomas extraadrenales o paragangliomas tienen normalmente una localización intraabdominal, prodecedentes de ganglios simpáticos o del órgano de Zuckerland, situándose el 1% en la pared de la vejiga urinaria. Al ser tumores derivados del tejido cromafín tiene la capacidad de sintetizar, almacenar y secretar catecolaminas al torrente circulatorio. Esto hace que su manifestación principal sea la HTA, oscilando su incidencia entre el 0,1-1% de la población hipertensa [1]. Los paragangliomas acontecen en edades más tempranas, segunda y tercera década de la vida, sin presentar predilección por ninguno de los sexos. A diferencia de los feocromocitomas, cuya tasa de malignación es de un 10%, los paragangliomas pueden llegar a malignizarse hasta en un 40% de los casos (20-40%) [3].

Dada la excepcionalidad del paraganglioma vesical/paravesical, es fundamental realizar una buena historia clínica que nos permita establecer un alto grado de sospecha para poder efectuar el diagnóstico. Así, debido a su peculiar localización las manifestaciones clínicas ocurren generalmente de forma paroxística y episódica coincidiendo con la micción. La liberación de catecolaminas inducida por la contracción de la musculatura vesical va a poner de manifiesto la sintomatología clásica de cefalea, palpitaciones, dolor torácico, palidez, diaforesis… Sin embargo, es importante conocer que esta sintomatología también se puede desencadenar con la defecación o la eyaculación y en ocasiones sin mecanismos específicos desencadenantes [4]. Otra manifestación clínica habitual (60%) de los feocromocitomas vesicales es la hematuria indolora [5]. En nuestro caso, la clínica estaba claramente relacionada con la micción y la determinación en orina de catecolaminas sólo evidenció un aumento discreto de las cifras de noradrenalina y normetanefrina. Es característico de los feocromocitomas extraadrenales un predominio de la secrección de noradrenalina respecto a la de adrenalina; así como la necesidad de realizar en los paragangliomas vesicales la determinación de catecolaminas plamáticas antes de la micción y a los 2 y 4 minutos antes de finalizarla. Lecube y cols. ponen de manifiesto como el pico de secrección de noradrenalina ocurría a los 2 minutos de haber iniciado la micción y como esta elevación coincidía con la sintomatología del paciente. Sin embargo la determinación a los 4 minutos evidenciaba la normalización de las cifras de presión arterial y el retorno a cifras basales de las concentraciones plasmáticas de catecolaminas [6]. En líneas generales creemos que cuando se sospeche un paraganglioma vesical se deben recoger muestras de orina durante las 2-4 horas siguientes a la micción, obteniéndose el máximo rendimiento si se realiza la recogida urinaria durante la crisis paroxística. Sin embargo, como ocurre en nuestro caso, el pequeño tamaño de estos tumores origina que los paroxismos se desencadenen durante la micción con eliminación urinaria de catecolaminas escasamente elevada o incluso normal [7].

El diagnóstico de estos tumores se debe realizar aunando la clínica, las pruebas de laboratorio, las técnicas de imagen y el análisis histológico. Dado la heterogenicidad de los feocromocitomas ninguna determinación bioquímica aislada posee una sensibilidad del 100%. Las determinaciones hormonales urinarias establecen el diagnóstico cuando los resultados son congruentes de forma combinada y repetida. Así los estudios de localización deben iniciarse cuando existe un diagnóstico bioquímico que lo sustente.

Consideramos que la RMN y la gammagrafía con MIBG- I123 son en la actualidad los métodos diagnósticos de imagen con mayor rendimiento sin infravalorar la utilidad de la ecografía y la tomografía [8]. En nuestro caso la ecografía abdominal fue la que nos puso en la pista de la patología del enfermo. Posterioremente la RMN vesical (sensibilidad del 100%) permitió la confirmación de la misma. Los feocromocitomas en imágenes potenciadas en T2 tienen característicamente una alta intensidad de señal que unido a la posibilidad de estudiar la masa en los distintos planos permite localizar con gran exactitud la extensión e infiltración del tumor; hecho que es de gran importancia en los tumores de localización vesical. La gammagrafía nos proporciona información anatómica pero sobre todo funcional con una sensibilidad del 90% y una especificad cercana al 100% [9]. Además nos informa sobre la existencia de lesiones a otros niveles o de la presencia de metástasis. No obstante en los feocromocitomas vesicales la gammagrafía se debe realizar previo sondaje vesical o incluso con sobrecarga hídrica para evitar falsos negativos. Existe una captación fisiológica secundaria a la excrección del radiofármaco a nivel vesical, hecho que puede ocultar la presencia de un feocromocitoma vesical. Consideramos que, en nuestro caso, el excesivo acúmulo vesical de radiofármaco no nos permitió establecer con seguridad la presencia de un tumor de pequeño tamaño aunque sí nos descartó la presencia de otras lesiones o de metástasis.

En el algoritmo siguiente, se describen las distintas exploraciones a realizar para localizar el tumor [10]:

El tratamiento se debe iniciar de forma precoz con alfa antagonistas (fenoxibenzamina) a dosis creciente según tolerancia y tras al menos una semana de tratamiento se debe añadir tratamiento con bloqueantes beta (propanolol) especialmente si existe taquicardia. La monitorización ambulatoria de la presión arterial antes de la cirugía y tras una semana de tratamiento creemos que puede ser de gran utilidad para garantizar un correcto control de la sintomatología y asegurar una cirugía libre de grandes complicaciones. En las 24 horas previas a la cirugía puede ser conveniente iniciar sueroterapia y tratamiento con calcio-antagonistas para revertir la situación de alta resistencia periférica que existe en estos pacientes [11].

En general, los feocromocitomas vesicales requieren un manejo cuidadoso y establecer un plan de abordaje quirúrgico adecuado para evitar complicaciones intraoperatorias potencialmente letales. El tratamiento preoperatorio es fundamental para asegurar el éxito quirúrgico. Creemos que el abordaje quirúrgico más seguro en este tipo de lesiones sigue siendo la laparotomía; aunque la laparoscopia sea una técnica que se ha comenzado a usar por algunos grupos.

El seguimiento posterior debe ser de por vida, debido a la posibilidad de recidiva tumoral y metástasis incluso a los 20 años de su exéresis. Éste se debe realizar a través de determinaciones anuales de catecolaminas en orina y rastreo corporal con MIBG-I 123. En resumen, aunque el paraganglioma paravesical es un tumor excepcional, la realización de una historia clínica correctamente orientada nos va a permitir su diagnóstico con gran facilidad, evitando situaciones potencialmente letales.

Diagnóstico definitivo Bibliografía

 
 
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