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DIAGNÓSTICO DEFINITIVO
La exploración del fondo de ojo es útil para valorar la repercusión
sistémica de la hipertensión. Sus hallazgos constituyen el mejor
índice del tiempo de evolución del la enfermedad y de su pronóstico.
En las retinopatías de grados III y IV según la clasificación
de Wagener y Keith, aparecen típicamente hemorragias y exudados.
Las hemorragias constituyen un signo de lesión vascular grave
y reciente, que desaparece por lo común a las pocas semanas del
control efectivo de la presión arterial. Nuestra paciente presenta
retinopatía grado II, lo que sugiere un daño vascular progresivo,
de tiempo de evolución.
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| Fig. 1 Retinopatía hipertensiva grado II: esclerosis
arteriolar, exageración del reflejo de la luz, estrechamientos,
y cruces arteriovenosos. |
Ante la ausencia de hallazgos clínicos específicos, los antecedentes
familiares de HTA, y los hallazgos en el fondo de ojo, y la buena
respuesta al tratamiento, el diagnóstico más probable en este
caso es el de crisis hipertensiva desencadenada por la toma
de AINEs en paciente con HTA esencial previa. Es muy dudoso
que la Xilometazolina tópica contribuyera a la elevación de la
presión arterial en este caso, por haberla recibido un periodo
de tiempo muy corto; pero sí está descrito que el uso continuo,
además de la vasoconstricción local de la mucosa, puede desencadenar
vasoconstricción sistémica.
Además la paciente presenta hipercolesterolemia, lo que
constituye un factor de riesgo cardiovascular añadido.
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Pregunta 3: ¿Cómo se debe tratar la hipercolesterolemia
de la paciente? |
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