Caso clínico Enero 1999

DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL

Las palpitaciones son un motivo de consulta frecuente y se definen como la sensación molesta del latido cardíaco que el paciente percibe en la región precordial, cuello o epigastrio. Con este término los pacientes pueden referirse a dos situaciones diferentes. Por un lado un latido intenso, pero normal en frecuencia y ritmo, que corresponde a un aumento del volumen sistólico. Estas molestias son habituales en pacientes con circulación hipercinética y en insuficiencia valvular aórtica. Sin embargo, en la mayoría de los casos las palpitaciones traducen alteraciones en la frecuencia o ritmo cardíaco. En muchos pacientes los trastornos del ritmo se deben a alteraciones estructurales del miocardio (cardiopatía isquémica, c.hipertensiva, miocardiopatías, valvulopatías). En otros casos, la arritmia refleja el efecto sobre el corazón de alteraciones sistémicas (hipertiroidismo, anemia, etc). Los transtornos del ritmo cardíaco que pueden producir palpitaciones se recogen en la Tabla nº1

Por otro lado la pérdida de conocimiento o síncope (pérdida brusca y transitoria de la conciencia y del tono muscular, con recuperación espontánea) que presenta nuestra paciente puede deberse a múltiples causas, independientemente de la presencia o no de palpitaciones Tabla nº2

A pesar de la amplitud de posibilidades que plantea el diagnóstico diferencial, en el caso de nuestra paciente hemos de pensar que el síncope es secundario al episodio de palpitaciones previo. Debemos tener en cuenta que nuestra paciente presentó tras el síncope una presión arterial de 200/150 mm de Hg y una frecuencia cardíaca de 160 ppm.


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