| Revisión del tema: Hipertensión arterial sistólica y riesgo cardiovascular |
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La prevalencia de HTA sistólica aislada se incrementa a medida que avanza la edad. La prevalencia observada en los sujetos > de 60 años, incluidos en el estudio SHEP, fue del 11.7% . Otros estudios poblacionales han observado prevalencias de hasta un 30% en sujetos de 90 años de edad (1). El NHANES III mostró un incremento de la PA sistólica a medida que avanzaba la edad, mientras que la PA diastólica alcanzaba un pico durante la sexta década, reduciéndose su frecuencia posteriormente (2). A pesar de su elevada frecuencia, no se trata de un proceso adaptativo y normal, puesto que dicho incremento de la PA con la edad sólo se observa en países industrializados. Desde un punto de vista fisiopatológico, la HTA relacionada con la edad puede estar relacionada con los siguientes procesos(1):
Por otra parte , el incremento de la edad se asocia a cambios hemodinámicos: Tendencia a la contracción del volumen intravascular; incremento de las resistencias vasculares periféricas; tendencia a una reducción del gasto cardíaco; disminución de la sensibilidad de los baroreceptores; incremento de la variabilidad de la PA; supresión de la actividad de renina plasmática y disminución de la producción vascular endotelial de óxido nítrico. Estos cambios han de ser tenidos en cuenta a la hora de abordar y tratar la HTA en personas ancianas. En una minoría de casos, se puede identificar una causa médica de la elevación de la PA sistólica(3):
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Diagnóstico: Antes de empezar a analizar el riesgo derivado de la elevación de la PA sistólica hemos de confirmar que se trata de una autentica elevación y no de un arterfacto de la medida de la PA, al llevarla a cabopor el método tradicional de la medida indirecta por método auscultatorio. En principio las recomendaciones para la medida de la PA en el anciano son similares a las realizadas para el resto de la población. No obstante, conviene recordar:
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HTA sistólica aislada y riesgo cardiovascular: Por razones no bien conocidas, desde la invención de la medida indirecta de la PA por método auscultatorio, ha existido una tendencia en los profesionales sanitarios a hacer m´ñas enfasis y a tratar más las elevaciones de la PA diastólica que las de la PA sistólica. Se ha llegado incluso a afrmar que la elevación de la pA diastólica se relacionaría más estrechamente con la afectación de órgano-diana. Es bien conocido, que con el aumento progresivo de la edad se produce un incremento de la pA sistólica en las sociedades industrializadas, y ello se atribuía a una pérdida de la distensibilidad de las grandes arterias. Sin embargo, los abundantes datos epidemiologicos acumulados en las últimas décadas han puesto de manifiesto que dichas asunciones acerca de la naturaleza y pronóstico de la elevación de la PA sistólica serían incorrectas. Muchos estudios epidemiológicos han puesto de manifiesto que a partir de los 45 años de edad, la PA sistólica es un factor de riesgo de padecer eventos cardiovasculares mayor que la elevación de la PA diastólica (11,12). A partir de los 65 años, el papel como factor de riesgo cardiovascular de la elevación de la PA diastólica se reduce a medida que aumenta la edad. Actualmente esta bien aceptado que el incremento aislado de la HTA sistólica representa un factor de riesgo cardiovascular, siendo incluso un mejor predictor de riesgo cardiovascular que la presión arterial diastólica. Este estudio ha puesto de manifiesto que en personas con elevación de la PA sistólica, el conocimiento de la PA diastólica no ayuda a la valoración del riesgo cardiovascular global (12). |