Cuestiones de interés

CIRUGIA E HIPERTENSIÓN

31 Agosto 2004

Cuando el hipertenso tiene que afrontar una intervención quirúrgica, debe saber que se encuentra en una situación de mayor riesgo de complicaciones que el normotenso.

La situación ideal es la de control de las cifras de presión con tratamiento, al menos durante tres semanas previas a la intervención. No obstante, si esto no es posible, informar al cirujano y al anestesista de la condición de hipertenso permite que se elijan tratamientos adecuados a cada momento.

Es importante comunicar que se toman inhibidores del enzima de conversión, betabloqueantes, diuréticos o anticoagulantes, ya que todos ellos pueden interferir de alguna manera con la anestesia, por eso recomendamos que se lleve en la cartera anotados los nombres comerciales de las sustancias que se toman como tratamientos.

El tratamiento antihipertensivo debe mantenerse hasta el día de la cirugía. El paciente no debe quedar desprotegido, por lo que el horario de la última dosis debe considerar las características de cada fármaco y la hora programada de la intervención.

PROBLEMAS CUANDO SE DETECTA HIPERTENSIÓN EN LA CIRUGÍA Arriba

Se puede seguir adelante con la cirugía programada en pacientes con HTA leve o moderada, sin signos evidentes de daño parenquimatoso. En estos pacientes, el uso de hipotensores junto con la premedicación, permite reducir la incidencia de isquemia miocárdica durante la inducción y salida de la anestesia.

El posponer la cirugía se decide basándose en las cifras de PA, la magnitud del daño parenquimatoso y la magnitud de la cirugía programada. Las siguientes situaciones hacen recomendable aplazar la intervención.

  • Pacientes con cifras de PA diastólica > 110 mm Hg o muy variables, excepto si la cirugía programada es menor.
  • Pacientes con ECG con hipertrofia ventricular izquierda y/o signos que sugieran falta de riego sanguineo coronario y pacientes con un infarto del miocardio dentro de los últimos seis meses.
  • Pacientes que van a ser sometidos a cirugía de gran envergadura y que tengan trastornos renales o accidentes encefálicos recientes
  • Pacientes con PA sistólica sobre 200 mm. Hg. deben ser suspendidos para evaluación y tratamiento, ya que se benefician con un tratamiento antihipertensivo previo.
EN EL POSTOPERATORIO Arriba

Se producen fluctuaciones importantes de la PA y de la frecuencia cardíaca al combinarse factores como dolor, despertar, escalofríos, recalentamiento, obstrucción de la vía aérea, mala oxigenación, distensión vesical o gástrica, cambios absolutos o relativos de volumen circulante, uso de drogas .....

Hasta un 10% de los pacientes pueden presentar elevaciones de PA significativas; el antecedente más importante es el de HTA previa. Ciertos tipos de cirugía se asocian con una mayor incidencia de HTA en el postoperatoria: carotídea, revascularización miocárdica y valvular o arterial mayor. La aparición de isquemia miocárdica en este período es uno de los predictores más importantes de complicaciones cardiovasculares mayores, por lo que es fundamental continuar con la monitorización y control estricto de la PA y frecuencia cardíaca.

¿CUANDO REANUDAR LA MEDICACIÓN ANTIHIPERTENSIVA? Arriba

Debe ser precoz, por vía oral a ser posible, aunque no sea su fármaco habitual. Puede ocurrir que un hipertenso se mantenga con tensiones bajas tras la cirugía, por lo que cada hipertenso debe ser manejado de forma individual.


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