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Hipertensión
en pacientes diabéticos |
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20 Octubre 2004 |
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Hipertensión en
pacientes diabéticos (2) > |
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La hipertensión y la diabetes son dos enfermedades crónicas
y dos de los principales factores de riesgo cardiovascular. Pero además
tienden a asociarse con mucha frecuencia y esto no es producto del
azar sino que se debe a que existen mecanismos comunes para ambas
enfermedades. |
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¿Qué
es la diabetes?
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Con el término de diabetes se engloban unas series de
situaciones de tipo crónico, caracterizadas por unas cifras de
glucosa en sangre superiores a 126 mg/dl, en dos determinaciones
distintas.
Las células de nuestro organismo necesitan como fuente de
energía para llevar a cabo los procesos vitales un azúcar,
la glucosa, proveniente de los alimentos. Esta es transportada por la
sangre y para que pueda llegar hasta la célula necesita la acción
de una hormona que produce el páncreas, la insulina.
En la diabetes, el páncreas produce poca insulina o hay
problemas con su aprovechamiento, en cualquier caso, el resultado es
que la glucosa no puede de ser utilizada por la célula y se
queda en la sangre.
Por lo tanto, la diabetes es un trastorno general del metabolismo.
Que se manifiesta con un aumento anormal de glucosa en sangre
(hiperglucemia), de la que puede derivar complicaciones agudas y crónicas
si no se compensa adecuadamente. |
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¿Es
frecuente hipertensión y diabetes en la misma persona?
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Se ha comprobado que la hipertensión arterial afecta
a más del 20% de los individuos de poblaciones
industrializada y la diabetes es considerada como la enfermedad
endocrina de mayor incidencia entre la población.
La mayoría de las estadísticas señalan que el
3-4% de la población es diabética. La edad de máxima
aparición está alrededor de los 60 años, siendo
en la tercera edad el porcentaje de entre un 5-10%. En niños la
frecuencia es de 1 por cada 500-1000 niños.
En diversos estudios epidemiológicos se ha podido comprobar
que aproximadamente entre un 40% y un 60% de los diabéticos
padecen hipertensión.
En los diabéticos que necesitan insulina, la hipertensión
suele diagnosticarse años después del comienzo de la
diabetes, cuando comienza a deteriorarse la función renal. Por
el contrario, en la diabetes de la madurez, el diagnostico de
hipertensión se suele hacer a la vez o incluso antes que el de
diabetes. |
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¿Cómo
se diagnostica la diabetes?
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En la mayoría de los casos solo es necesario un simple análisis
de sangre para determinar los niveles de glucosa, si bien en otros
casos, pueden ser necesarias pruebas más sofisticada para
llegar a su diagnóstico como es la curva de glucosa. |
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Tipos
de diabetes
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- Diabetes mellitus insulindependiente, tipo 1 o
infantojuvenil, aparece en general en personas de menos de 30 años.
Se produce un déficit importante en la producción de
insulina por el páncreas por lo que es necesario
administrarla de por vida. El 10-15% de los diabéticos
pertenecen a este grupo.
- Diabetes mellitus no insulindependiente, tipo II o
diabetes del adulto, tiene lugar generalmente en personas de más
de 40 años. El páncreas produce insulina pero de una
manera insuficiente o hay problemas para su aprovechamiento. Va
asociada a menudo a obesidad, hipertensión o alteraciones de
las grasas en sangre. Puede o er tratada con dieta solo o con dieta
y pastillas antidiabéticas. Es el grupo mayoritario y
representa más del 85%.
- Diabetes secundaria, puede estar producida por una
enfermedad o por una medicación que sea capaz de elevar las
cifras de glucosa en sangre, a diferencia de las anteriores cuando
desaparece la causa pueden normalizarse las cifras de glucosa y
desaparecer la enfermedad.
- Diabetes gestacional, se produce durante el embarazo y
suele desaparecer después del mismo. Tiene importancia por el
efecto que sobre el feto y la fertilidad pude tener, además
de la posibilidad de que posteriormente esa madre tenga tendencia a
iniciar una diabetes tipo II.
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¿Por
qué se produce la diabetes?
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Lo mismo que ocurre para la hipertensión las causas de la
diabetes no están todavía totalmente aclaradas, existen
factores de tipo genético y ambientales (tóxicos,
virus, sobrealimentación, etc.)
La herencia tiene un importante papel sobre todo en la diabetes del
adulto y va asociada a menudo a obesidad, puede ser desencadenada con
la sobrealimentación, sedentarismo, gestación etc. En
personas que estén predispuestas, mientras que en la diabetes
infanto-juvenil son determinados virus o alteraciones del sistema
inmune los que pueden dar lugar, en individuos con cierta predisposición,
a la aparición de la misma. |
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¿Qué
síntomas tiene un hipertenso diabético?
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La diabetes produce en la mayoría de los casos síntomas
muy característicos en cambio la hipertensión, no suele
dar sintomatología. Por lo que es necesario que todas las
personas, especialmente diabéticas se controlen periódicamente
las cifras de presión arterial. |
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Síntomas
cardinales de la diabetes:
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- Aumento del apetito (polifagia), lo que se debe a la falta de
utilización de los azucares y su eliminación por la
orina. Esto unido a la utilización de las grasas como fuente
de energía va a motivar una perdida de pesos y cansancio muy
frecuente en estos pacientes.
- Aumento de la cantidad de orina, el exceso de azúcar en
sangre se elimina por el riñón arrastrando una gran
cantidad de agua con lo que aumenta la cantidad y la frecuencia de
micción (poliuria).
- Sed, la pérdida de agua por la orina hace que el paciente
beba mucho (polidipsia) para compensar esta pérdida.
No siempre aparecen todos estos síntomas en el diabético,
algunos pacientes solo presentan uno o dos de los síntomas
comentados, mientras que en otras ocasiones no se acompaña
de ninguna molestia y pude ser que la enfermedad se descubra al
cabo del tiempo por la aparición de alguna complicación. |
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Síntomas
secundarios más frecuentes:
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- Retraso en cicatrización de las heridas.
- Picores generalizados o en genitales.
- Propensión a infecciones de la piel (forúnculos,
panadizos).
- Infecciones en las encías.
- Alteraciones en la vista.
- Dolores y hormigueo en las extremidades.
En los jóvenes y niños, los síntomas suelen ser
más claros y llamativos que en los adultos y ancianos, por lo
que es frecuente, en estos últimos, que el diagnóstico
se haga de una forma casual, al practicarse un análisis
rutinario por cualquier otro motivo. |
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¿Qué
consecuencias tiene la diabetes?
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A
largo plazo:
- La diabetes daña las arterias de todo el organismo
acelerando su envejecimiento, dando lugar a la aparición de
arteriosclerosis, lo que ocasiona un mayor riesgo de sufrir
accidentes vasculares cerebrales, infartos de miocardio y lesiones
vasculares periféricas con la consiguiente mala cicatrización
de las heridas en extremidades inferiores.
- El riñón del diabético con el tiempo va
deteriorando su función (nefropatía diabética)
con riesgo de sufrir insuficiencia renal crónica y acabar en
diálisis.
- Pérdida de visión por afectación especifica
de los ojos (retinopatía diabética).
- Afectación del sistema nervioso (neuropatía diabética)
debido a la destrucción de la capa de mielina que envuelve al
nervio, lo que da lugar a trastornos de la sensibilidad
especialmente en miembros inferiores y en el hombre a impotencia
sexual.
- Lesiones en la piel.
- Problemas de fertilidad si la diabetes está mal
compensada.
Complicaciones
agudas:
- Cetoacidosis, es la manifestación clínica
de un exceso de glucosa en sangre, que conlleva un riesgo de
deshidratación pudiendo terminar en coma diabético.
- Hipoglucemia, es la manifestación clínica
de un descenso excesivo de glucosa en sangre que puede ser debida, a
que la dosis de insulina o antidiabéticos orales sea
excesiva, se omita o retrase alguna toma de alimentos, se haga
demasiado ejercicio físico o a la combinación de
alguna de estas causas. Se manifista por: sudoración, mareo,
temblor, debilidad e incluso perdida de consciencia.
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¿Qué
daño conlleva la asociación hipertensión-diabetes?
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La hipertensión arterial empeora y acelera el daño que
la diabetes ejerce sobre las arterias, lo que da lugar a que las
personas hipertensas y diabéticas sufran con mayor frecuencia
que las que únicamente padecen diabetes y mucho más que
las sanas, infarto de miocardio, insuficiencia renal, accidentes
vasculares cerebrales (trombosis), enfermedad vascular periférica,
etc., que incluso puede llegar a ocasionar la muerte del paciente.
Hay que decir que las consecuencias de la diabetes al igual que
ocurre con otras enfermedades metabólicas y de la hipertensión
pueden ser evitadas o al menos muy atenuadas si se consigue un buen
control de la enfermedad. |
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¿Se
puede prevenir la diabetes?
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Prevenir la diabetes infantojuvenil o insulindependiente no es fácil,
ya que puede venir determinada posiblemente por factores hereditarios
y por factores externos como probablemente una agresión vírica.
Pero en la diabetes tipo II o del adulto, donde la genética
tiene un papel decisivo también existen una serie de factores
desencadenantes muy importantes que son modificables por parte del
paciente:
- La obesidad y el sedentarismo, en muchas ocasiones el aumento de
peso en una etapa de la vida va a poner de manifiesto una diabetes
que de no haberse producido no hubiera tenido lugar.
- El estrés y la inestabilidad emocional, pueden ayudar a
que se manifieste una diabetes
- Algunos tratamientos hormonales sin el debido control
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¿Se
puede curar la hipertensión y la diabetes?
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Tanto la hipertensión como la diabetes en general no se
pueden curar, aunque mediante el control adecuado de las cifras de
glucosa en sangre y de presión arterial se puede evitar o por
lo menos retrasar el daño que produce en el organismo.
En un pequeño porcentaje de casos, estas patologías
son secundarias a otra enfermedad como el síndrome de Cushing,
la ingesta de corticodes en el caso de la diabetes o la presencia de
enfermedades renales y vasculares o al consumo de determinadas
sustancias como anticonceptivos orales, alcohol a altas dosis o de
regaliz en el caso de la hipertensión.
En estos casos, la curación de dichas enfermedades de forma médica
o quirúrgica o el cese de la administración de dichas
sustancias, se suele acompañar de la desaparición de la
patología.
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RECOMENDACIONES QUE DEBE SEGUIR
EL HIPERTENSO DIABÉTICO |
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Si usted es un paciente hipertenso y diabético es importante
que siga una serie de medidas higiénico-dietéticas
generales, que en algunos casos pueden ser suficientes para lograr el
control adecuado de la presión arterial y de las cifras de
glucosa en sangre, y en otros, al menos van a permitir que las dosis
de fármacos antihipertensivos, insulina o antidiabéticos
orales que haya que emplear sean mucho menores.
De esta manera conseguimos evitar, retrasar o por lo menos atenuar
las complicaciones de las enfermedades y en definitiva, tener una
buena calidad de vida presente y futura.
- Controle sus cifras de tensión arterial. El objetivo para
usted será de 130 mmHg de tensión máxima y 80
mmHg de tensión mínima.
- Evite el exceso de peso. Se debe vigilar periódicamente ya
que a menudo el paciente diabético es además obeso y
se ha comprobado que el exceso de peso se acompaña de una
presión arterial más alta, por lo que la reducción
del sobrepeso es primordial para el control de estas patologías.
- Mantenga una alimentación adecuada. La dieta de una
persona diabética es básicamente la dieta equilibrada
y sana que debería seguir cualquier persona. La diferencia
está en que quien padece la diabetes debe seguirla siempre y
teniendo en cuenta algunas limitaciones.
- Muchas personas consiguen controlar los niveles de glucosa en
sangre con solo seguir unas pautas correctas de alimentación.
- Reparta los alimentos a lo largo del día evitando
saltarse alguna comida, por lo tanto debe usted comer 6 veces al
día (desayuno, media mañana, comida, merienda,
cena y al acostarse para evitar una bajada nocturna de azúcar).
- Disminuya el consumo de azúcares.
- Reduzca el contenido de grasas de origen animal y sustitúyalas
por grasas vegetales como el aceite de oliva o por grasas de
pescado. Así ayudará a disminuir sus cifras de
presión arterial, a y a elevar los niveles de
colesterol-HDL "colesterol bueno".
- Aumente el contenido de fibra de la dieta lo que hace que la
digestión de los alimentos se enlentezca y por lo tanto
la absorción de los hidratos de carbono sea más
lenta también. Ayudará a un mejor control de la
tensión y de peso, favoreciendo así mismo el ritmo
intestinal.
- Reduzca el consumo de sal de las comidas ya que el exceso de
la misma aumenta la tensión arterial, no olvide, la
principal fuente de sodio es la sal común pero también
muchos de los conservantes que tienen los alimentos
prefabricados.
- Disminuya el consumo de alcohol. Un consumo excesivo de
alcohol se asocia a una mayor incidencia de hipertensión y en
el diabético su uso está desaconsejado por la cantidad
de calorías "vacías" (que no tienen valor
nutritivo) que aporta. Pueden favorecer la aparición de
hipoglucemia nocturna. Además, el alcohol es la principal
causa de enfermedades hepáticas y cirrosis. Sin embargo, hay
alguno estudios que indican que un consumo moderado (nunca mas de 1
ó 2 raciones al día) puede reducir algo el riesgo
cardiovascular. Se considera que una ración es una cerveza de
333 cc. o una copa de vino, o unos 40 cc. de cualquier licor.
- Haga ejercicio físico. La practica de ejercicio físico
moderado y diario provoca un descenso de la glucosa en sangre al ser
utilizada por el músculo como fuente de energía por lo
que mejora el control glucémico y resulta beneficioso para
disminuir la presión arterial, el colesterol y controlar el
peso. Recuerde, el corazón es un músculo. Cómo
cualquier otro músculo se mantiene fuerte si se realiza
ejercicio de forma regular. Lo ideal sería realizar algún
tipo de ejercicio físico durante al menos 30 minutos al día.
Simplemente, caminar media hora al día sin detenerse es un
ejercicio excelente.
- No debe fumar en ningún caso. El tabaco aumenta de
forma considerable el daño que sobre los vasos ejercen la
hipertensión y fundamentalmente la diabetes, agravándolo
y acelerándolo de forma muy importante. Cada cigarro que fuma
un diabético equivale a 6 en una persona sana en cuanto al
riesgo vascular se refiere. La nicotina se considera que es la
principal causa de enfermedad cardiaca que es posible modificar.
Además de disminuir el riesgo de enfermedades cardiacas y
accidente vasculares cerebrales, también va a ganar en salud
con respecto a enfermedades pulmonares y cáncer de pulmón,
laringe o de vejiga.
- Conozca sus cifras de colesterol. El colesterol es un
tipo de grasa que se encuentra circulante en la sangre. Los niveles
de colesterol HDL o "colesterol bueno" son protectores
mientras que los de colesterol LDL o "colesterol malo" si
supera los límites de la normalidad se acumula en la pared de
las arterias e incluso puede llegar a obstruirlas, con el riesgo de
que los eventos cardiacos o cerebrales aumenten.
- Cuidado con los ojos. Para prevenir o tratar estas
complicaciones deben ser revisados por un oftalmólogo una vez
al año.
- Cuidado con los pies. Es importante mantener una buena
higiene y seguir los consejos del equipo sanitario, una simple
herida puede dar lugar a grandes complicaciones.
- Procure llevar una vida relajada y tranquila. El estrés
provoca que se liberen al torrente circulatorio unas hormonas, las
llamadas catecolaminas, que suponen una importante sobrecarga para
el corazón, puede contribuir a la elevación de las
cifras de presión arterial y glucosa en sangre y aumentar el
riesgo de infarto. El estrés se puede manifestar con
cefaleas, depresión, ansiedad, palpitaciones, inquietud,
cansancio fácil, irritabilidad, tensión muscular,
dificultad para concentrarse, alteraciones del sueño Ciertas
estrategias de reducción del estrés puede ayudar a
prevenirlo. En algunas personas puede ser necesario la ayuda psicológica
o psicoterapia.
- Autocontrol. Todo diabético debe aprender a
conocer y controlar su enfermedad autoanalizándose en casa,
pero no tendrá valor alguno si, al mismo tiempo, no realiza
correctamente el tratamiento prescrito.
- Dosis bajas de ácido acetilsalicílico. La
diabetes supone un riesgo aumentado de que la sangre coagule y se
formen trombos que impidan el riesgo sanguíneo. La dosis baja
de ácido acetilsalicílico recomienda por la Asociación
Americana de Diabetes (ADA), disminuye la formación de
trombos, disminuyendo el riesgo de ataques cardiacos, trombosis
cerebrales y de amputaciones de las piernas. Antes de automedicarse
pregunte a su médico.
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Errores
más frecuentes en el diabético
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- Los responsables del control de su enfermedad son otros y no
USTED mismo.
- La anormalidad del peso, colesterol y tensión arterial no
son motivos para preocuparse.
- Si la enfermedad no presenta síntomas, no existe tal
enfermedad.
- Cuando cicatrizan sin retraso las heridas la diabetes está
bien controlada.
- Si no nos han prescrito insulina, no la necesitaremos a lo largo
de nuestra vida.
- Cuando iniciamos el tratamiento con insulina tiene que ser de por
vida, ya no se puede cambiar nuevamente a antidiabéticos
orales.
- La dieta del diabético debe ser aburrida por obligación.
- La fruta no tiene calorías por lo que no es necesario su
control.
- Para endulzar se puede utilizar la fructosa o el sorbitol, no
suben la glucosa.
- El fumar no perjudica al diabético más que a
cualquier otra persona.
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Hipertensión
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