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Reducir el consumo de sal es la medida más
inmediata y popular que tomamos cuando se nos diagnostica de
hipertensos.
Sin embargo, existe una gran variabilidad
de un paciente a otro en la respuesta a la restricción de sal
en la dieta, esto se debe a la existencia de la denominada "sensibilidad
a la sal " de tal manera que hay hipertensos sensibles (alrededor
del 60%) y resistentes a la sal (40% de los pacientes). Los primeros
reducen las presiones al disminuir el consumo de sodio, los segundos
no las modifican.
Desgraciadamente no existe una prueba
sencilla o análisis para saber quién es sensible a la
sal y quién no lo es. Para identificar esta cualidad es
necesario someter a restricción de sodio a todo paciente
hipertenso durante un periodo no inferior a 4 semanas y observar la
evolución de sus cifras de presión arterial.
No obstante, sea cual sea el efecto de la
reducción del consumo de sodio sobre las presiones arteriales,
conviene, como norma general, restringir al menos moderadamente el
consumo, debido a que se ha demostrado que tomar mucha sal puede
influir en el rendimiento del corazón al tener que manejar
mayor volumen en la circulación, ya que el sodio retiene agua.
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