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En el plazo de un mes han aparecido dos
guías para el manejo y tratamiento del paciente hipertenso.
La primera propuestas por el Comité Nacional Americano
y la segunda y última, por las Sociedades Europeas
de Hipertensión y Cardiología
El documento del Joint National Committe
trata de simplificar las directrices del manejo de la hipertensión,
con una guía más breve y dirigida fundamentalmente
a médicos generalistas y con criterios economicistas.
En la definición, incorpora por
vez primera el concepto de prehipertensión,
equivalente a cifras de presión arterial en el rango
normal (130-a39/85-89 mmHg). En la guía europea estas
cifras son definidas como normal alta, concepto más
real, ya que en ningún caso equivalen o predicen
una hipertensión en los próximos años.
En el nuevo JNC 7º desaparece la estratificación
de los factores de riesgo, que tienen una gran importancia
en él pronostico evolutivo y en las indicaciones
del tratamiento. Por el contrario, la guía europea,
igual que sus antecesoras (WHO/ISH 1993 y 1999) valoran
el riesgo cardiovascular y su relación con las distintas
categorías de la hipertensión.
Los objetivos del tratamiento son iguales
para ambas guías, igual o inferior a 140/90 para
los pacientes hipertensos generales; igual o inferior a
130/80 mmHg para hipertensos de alto riesgo (diabetes) e
inferior a 125/75 mmHg para hipertensos con insuficiencia
renal. Sin embargo los medios empleados son muy distintos.
En la guía americana se recomienda iniciar el tratamiento
para todos los pacientes con diuréticos tiacidicos,
independientemente del perfil clínico del paciente
y su patología asociada.
La Sociedades Europeas, recomiendan un
tratamiento individualizado, en relación con las
cifras de presión arterial y los factores de riesgo
asociados, sin prescribir a priori ningún fármaco
determinado.
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