Asociación entre  el consumo de bebidas azucaradas y el aumento del tejido adiposo

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Pedro Armario 01/01/2016

Resumen:

Antecedente: El consumo de bebidas dulces con azúcar (BDA) ha sido relacionado con anormalidades del tejido adiposo. Se examinó la asociación prospectiva entre la  ingesta habitual BDA y el cambio en el depósito  de tejido adiposo visceral (TAV) y el tejido adiposo subcutáneo.
Métodos y  Resultados: Se midió mediante tomografía computarizada la cantidad ( volumen, cm3 y calidad (atenuación, Unidades Hounsfield) del tejido adiposo abdominal en 1.003 participantes ( edad media de 45,3 años, 45% mujeres) en el examen 1 y 2 de la tercera generación e la cohorte de Framingham. Los dos exámenes estaban separados por 6 años. En el momento basal, se valoró la ingesta de BDA y de refrescos de dieta , mediante un cuestionario de frecuencia de alimentos validado. Los participante fueron categorizados en 4 grupos:  de ninguna a < 1 por mes ( no consumidores), 1 /mes a < 1 /semana, 1/semana a 1/día, y ≥ 1/día (consumidores diarios) de BDA o de refrescos de dieta.. Después de ajustar por múltiples factores de confusión, incluyendo el cambio en el peso corporal, una ingesta más elevada de BDA, se asoció con un mayor cambio en el volumen de TAV ( p para la tendencia < 0,001). El volumen de TAV aumentó en 658 cm3 (IC 95% , 602 a 713), 649 cm3 (IC 95% 582 a 716)., 707 cm3 (IC 95% 657 a 757), y 852 cm3 (IC 95% 760 a 943) desde los no consumidores a los consumidores diarios.  La mayor ingesta de BDA se asocio con una mayor reducción de la atenuación del TAV ( p para la tendencia = 0,007); no obstante, la asociación no fue significativa tras ajustar por el cambio del volumen de TAV. Por el contrario, la ingesta de refrescos de dieta, no se asoció con cambios en el tejido adiposo abdominal.
Conclusiones: La ingesta regular de BDA se asoció con cambios adversos tanto en la cantidad como en la calidad del TAV, mientras que no se observó doicha asociación con la ingesta de refrescos de dieta.

Comentario:

Existe una clara evidencia de que una dieta no adecuada es un factor de riesgo mayor de muerte e incapacidad en muchos países desarrollados o en vías de desarrollo, frente a las consecuencia del hambre y malnutrición que ocurren en otros países.  Actualmente es bien conocido que una dieta inadecuada se asocia a diversos factores de riesgo cardiometábolicos: obesidad, alteraciones lipídicas, hipertensión arterial, alteraciones de la glucemia, así como a estrés oxidativo, inflamación, lesión endotelial y otras alteraciones. Por otro lado, se ha mostrado importantes beneficios derivados de la dieta mediterránea, tanto solo los distintos factores de riesgo como sobre el desarrollo de complicaciones cardiovasculares.  Una reciente  y amplia revisión  resume de forma excelente la evidencia actual del riesgo o beneficio de una dieta inadecuada o adecuada, respectivamente (Mozaffarian D. Circulation 2016;133:187-225).  Existe un consenso sólido sobre los efectos negativos del consumo de bebidas dulces azucaradas (BDA) sobre el aumento de peso, la enfermedad coronaria, diabetes mellitus tipo 2 y algunos tipos de cáncer, por lo que se han llevado a cabo diversos esfuerzo o iniciativas para reducir su consumo, y de hecho en EEUU se ha observado un descenso del mismo, debido  a su sustitución por refrescos de dieta.

En el estudio ahora comentado, los autores evaluaron en una amplia muestra de 1.003 sujetos de la tercera generación de la población de Framingham, con una edad media de 45,3 años, 45% mujeres, la relación entre el consumo de bebidas dulces azucaradas (BDA) y los cambios en el  tejido adiposo visceral . Este estudio es el más amplio estudio prospectivo sobre este tama llevado a cabo hasta la fecha, los autores confirmaron los efectos negativos del consumo de BDA sobre el tejido adiposo visceral, mientras que no mostró dicha asociación con los refrescos de dieta.  Obviamente, la obesidad , la diabetes mellitus y al enfermedad cardiovascular son problema de salud de tipo multifactorial, y una sola medida, no es la solución, pero el evitar la ingesta  de BDA, o su sustitución por refrescos de dieta, podría contribuir a mejoras en los factores de riesgo cardiometabólicos.

Cita original:
Ma J, McKeown NM, Hwang SJ, Hoffmann U, Jacques PF, Fox CS. Sugar-sweetened beverage consumption is associated with change of visceral adipose tissue over 6 years of follow-up. Circulation 2016;133:370-377

Último modificado: 16 julio, 2017